Las personas ignoran que también soy una humana y por eso, comienzan a lanzarme parte del escombro en la que ha quedado la empresa. Por eso, mis escoltas hacen un muro humano que me hace negar e intentar salir porque no puedo permitir que se lastimen de esa forma por protegerme.
— Debemos marcharnos, señora. — dice Bob abriendo la puerta de copiloto.
— No puedo irme como si nada…
— Si quiere que no sean golpeados, lo mejor es que se marche. — dice Bob y yo niego, porque sé que si huyo, no me