Horas después
Las horas pasan y seguimos sin recibir alguna buena noticia, mi gente, aparece y los camarógrafos que no se atreven a acercarse a mí, me toman fotos desde la fortaleza humana en la que me encuentro.
Algunos me observan con odio, otros familiares, intentan atacarme, pero, los chicos son los que se interponen en su camino hacia mí. Por lo que, yo solo miro hacia los escombros, mientras continúo esperando alguna respuesta.
Pero, el desespero de no obtener lo que todos suplicamos,