Tres días después
Por fin podemos marcharnos, Romanov ha cumplido con su palabra sobre cómo se haría cargo de las cosas, mi esposa está mejor, nuestros hijos no han mostrado algún problema de su salud y aunque yo sigo con yeso y mucho que sanar, no es necesario quedarme hospitalizado.
Por eso, podemos marcharnos los cuatro con una felicidad que se puede notar. Porque aunque no me beso con Day o resuelvo todo con sexo, si estamos más unidos, hablamos más y nos comprendemos mejor.
— ¿Estás lis