Mundo ficciónIniciar sesiónLas chicas se aferran a mí y por eso, con su ayuda me levanto con la urna en mis manos, con cuidado, nos alejamos de Ryan para regresar a mi habitación donde me quedo sentada en la camilla, mirando el cielo que se muestra en mi ventana.
Las chicas me preguntan una y otra vez si me encuentro bien al punto que cada cinco minutos debo asentir para que ellas estén tranquilas, aunque la realidad es que no estoy bien, ¿Cómo debería estarlo? El hombre q






