Mundo ficciónIniciar sesiónEn la mañana Rodrigo bajó al comedor a desayunar. En la mesa ya estaba Braulio.
—Buenos días papá.
—Buenos días hijo. —Rodrigo se sentó.
—¿Y tía Elena?
—Amaneció indispuesta. Y tu como que no dormiste bien, cargas una cara.
—La verdad dormí muy poco, es que descubrí algo que me causó mucha inquietud.
—¿Sí, y qu&ea







