Mundo ficciónIniciar sesiónRodrigo no podía aceptar que una mujer se le negara, más una bailarina nudista que de seguro hacía excepciones con algunos de sus clientes, entonces un tono arrogante le dijo casi a modo imperativo:
—Deja ya el maldito juego, dime cuanto vales, tengo mucho dinero para pagarle a prostituta más cara del mundo, así que dime cuanto quieres.
Ella se enardeció:
—Ya le dije que no me acuesto con mis clientes, solo bailo para







