Mundo ficciónIniciar sesiónAfuera Rocío le entregó el niño a Ernesto.
—Es mejor que lo lleves a su casa. —Jr. le dijo a Rocío.
—No quiero dejar a mi mamá.
—Lo sé, pero tú no debes escuchar esa discusión que hay entre ellos. —Ella miró a Ernesto.
—Llévalo, no vale la pena que se quede oyéndolos.
—Si, por supuesto.
Adentro había todo un campo de bata







