8| Favores.
Sara se apartó del agarre de Emiliano con fuerza, dándole un golpe en la muñeca.
— No me puedes exigir que te diga nada, ya no importa.
— No, te equivocas, importa, así que dímelo.
— Pero antes no querías que te dijera nada — Emiliano dudó.
— Pues ahora sí quiero.
Sara sabía que no podía escapar de aquella situación, pero tal vez podía retrasarla un poco, así que abrió la puerta del auto en medio de la calle y salió corriendo a toda velocidad dejando al CEO en su auto, fúrico.
No tenía diner