40| Mi pedacito de cielo.
En cuanto cruzaron la puerta de la oficina de Sara, la mujer no aguantó la tentación. Cerró la puerta con fuerza y se lanzó sobre Emiliano, abrazándolo con fuerza, sus brazos alrededor de sus hombros, enterrando los dedos en su cabello.
Luego, después de lo que para ella pareció una eternidad, unió sus labios con los de él. Emiliano casi perdió el equilibrio, pero logró afianzarse al mueble cerca de la entrada.
Sara lo besó y Emiliano se dejó besar con placer, apretando su espalda con sus fuerte