33| Plan desesperado.
Sara sintió un extraño escalofrío que le recorrió el cuerpo, habían dañado la colección, la habían destruido por completo. Jirones de tela colgaban de los maniquíes, la pintura oscura en aceite cubría los pocos pedazos que aún quedaban servibles, el suelo estaba lleno de pisadas, de manchas. Las tijeras que hubieran utilizado para destruir las telas y hacían tiradas manchadas de pintura, el lugar era un desastre.
Los ojos de Sara se llenaron de lágrimas, no era capaz de entender por qué había