Jeremy regresó por el mismo pasillo sin mirar atrás, sus pasos firmes, constantes, como si cada uno marcara una línea definitiva entre lo que acababa de dejar y lo que realmente importaba, y cuando sus ojos encontraron a Diana nuevamente, algo en su expresión cambió apenas, no de forma evidente, pero lo suficiente para suavizar ese filo peligroso que aún lo rodeaba, como si su sola presencia fuera capaz de devolverlo a un punto de equilibrio que nadie más podía darle
Se acercó directamente a el