El frío fue lo primero que sintió.
No el dolor.
No el miedo.
Sino el frío.
Un frío profundo, que parecía haberse metido bajo su piel, recorriendo lentamente cada rincón de su cuerpo, como si intentara despertarla desde adentro.
Diana frunció levemente el ceño.
Su respiración era pesada.
Irregular.
Y por un momento…
No supo dónde estaba.
Ni quién era.
Solo existía esa sensación incómoda…
Ese vacío…
Ese silencio.
Sus dedos se movieron apenas.
Lentos.
Torpes.
Como si su propio cuerpo le resultara