Serena sostuvo la pistola con ambas manos.
Le temblaban los dedos.
Frente a ella estaba Elion.
El hombre al que había aprendido a temer.
El hombre del que había intentado escapar.
El hombre que ahora estaba frente a ella, mirándola con una expresión imposible de descifrar.
Serena sabía que tenía una única oportunidad.
Una sola.
Si no disparaba ahora, quizá jamás volvería a tener otra.
Levantó lentamente el arma.
Apuntó.
Su dedo se tensó sobre el gatillo.
Elion la observó fijamente.
Por un instan