Elion llevaba al bebé entre sus brazos.
A su lado, Serena permanecía profundamente dormida.
El automóvil avanzaba a toda velocidad por la carretera, mientras el chofer mantenía ambas manos firmes sobre el volante.
Nadie hablaba.
Dentro del vehículo solamente se escuchaba el sonido del motor y, ocasionalmente, la respiración tranquila de Serena.
Elion no apartaba la mirada de ella.
Había pasado demasiado tiempo buscándola.
Demasiado tiempo imaginando aquel momento.
Y ahora estaba allí.
A su lado.