La fiesta se celebró en un salón elegante situado muy cerca del mar.
A través de los enormes ventanales podían verse las luces de la costa reflejándose sobre el agua oscura. El lugar estaba decorado con flores blancas y rojas, enormes arreglos de rosas y lámparas de cristal que iluminaban las mesas cuidadosamente preparadas.
Las familias Donnati y Ferrano habían decidido celebrar la unión por todo lo alto.
Aquella noche no existían enemigos.
Al menos, no públicamente.
Los hombres más poderosos