—¿Tu... hijo?
Melissa apenas consiguió pronunciar aquellas palabras.
Su mirada permanecía fija en el bebé que Elion sostenía entre sus brazos.
El hombre no pareció dudar ni un solo segundo.
—Sí.
La respuesta fue seca, contundente.
Melissa abrió la boca para decir algo más, pero no consiguió terminar la frase.
Elion caminó hacia ella con el pequeño apoyado contra su pecho.
Cada uno de sus pasos transmitía una seguridad que la hizo retroceder instintivamente.
—Después de todo este tiempo —dijo él