Serena volvió al bar.
Sentada en el centro de una exclusiva mesa de póker, Serena como Lady Peony irradiaba un poder casi hipnótico.
Su elegante vestido negro abrazaba su figura con refinamiento, mientras la máscara veneciana dorada ocultaba casi todo su rostro. Solo sus labios y su barbilla permanecían al descubierto, suficientes para despertar la curiosidad de todos los presentes.
Frente a ella se encontraban algunos de los mafiosos más influyentes de Europa, hombres acostumbrados a intimidar