El aire frío de la noche golpeó el rostro de Serena apenas salió del exclusivo bar.
El bullicio del evento quedó atrás, amortiguado por las gruesas paredes del edificio.
En el estacionamiento privado reinaba un silencio inquietante, apenas roto por el zumbido lejano de los motores y el reflejo de las luces sobre el pavimento húmedo.
Respiró profundamente.
Necesitaba marcharse.
Necesitaba alejarse antes de que sus emociones terminaran por traicionarla.
Caminó con paso firme hacia la camioneta bli