Mientras tanto, en la ciudad…
Rocco estaba consumido por la rabia. No podía aceptar lo que había ocurrido.
Sus mejores amigos habían muerto. Aquellos que siempre habían estado a su lado, aquellos que obedecían cada una de sus órdenes, ya no estaban.
Y lo peor no era la pérdida. Lo peor era la impotencia.
Nadie quería ayudarlo. Nadie se atrevía a enfrentarse a los Donnati.
Porque todos sabían que cuando Don Elion tomaba una decisión, incluso sus enemigos más poderosos pensaban dos veces antes de