Elena ocupó finalmente el lugar que le habían asignado entre los invitados especiales del desfile de beneficencia, acomodándose con aquella elegancia natural que había recuperado después de tantos meses de dolor y cambios. El salón estaba magníficamente decorado, con enormes arreglos florales, luces cálidas y una larga pasarela que atravesaba el centro del recinto, mientras fotógrafos y periodistas se preparaban para capturar cada instante de aquella noche destinada a recaudar fondos para una i