El automóvil de Elena atravesó lentamente los enormes portones de la Residencia King mientras el cielo comenzaba a teñirse con los colores suaves de la mañana. Durante todo el trayecto había permanecido concentrada revisando desde su teléfono los documentos relacionados con la compra del departamento. Después de varias llamadas con la inmobiliaria y con el banco, finalmente solo faltaba una firma para que aquella propiedad dejara de ser un simple proyecto y se convirtiera en el primer hogar con