-Le lloré mucho y también tuve que hacer terapia para entender que a veces no nos aman y no podemos cambiar eso y tampoco es culpa de los demás no amarnos. Pero de que me aferré, me aferré.
Así que lo entiendo.
Pero sigo creyendo que usted merece más que lo que la vida le ha dado.
-Gracias, es muy amable de tu parte pensar así de mí.
-...
Me sonrió. Seguía escuchándose la voz de Alana en la distancia.
-Entonces... ¿Ya no sientes nada por Emma?
-No. La quiero, pero es un cariño diferente. La