Tomé mi teléfono y llamé a la única persona que debía tener alguna idea de lo que estaba pasando y que evidentemente no me lo había dicho.
*
-¿Emma?
-Hola Vlad…
-¿Sucede algo?
Levanté la ceja, no me gusta que me traten como una idiota, porque lo fui, pero ya no lo soy.
-¿Qué si sucede algo?
Eso es lo que me gustaría saber.
-¿De qué hablas?
-¡¿Cuando pensabas decirme que tienes un problema con la ley por haber falsificado el acta de nacimiento de Amor?!
¿Hasta que pasara la au