Enloquecí, estaba furiosa. Dos policías fueron hacia mí y me llevaron a la fuerza hacia una celda.
-¡Suéltenme! ¡Suéltenme!
¡¿Qué les pasa?! ¡¿Me arrestan a mí pero al hombre que le disparó a la guardaespaldas de mi hija no?!
¡Son unos vendidos, bastardos, malditos!
Actuaba como una loca, lo sé, pero estaba furiosa, Viviene se encontraba aún en el hospital y Amor estaba limitada, salía sólo con Marcus y Caleb, del preescolar a casa y de casa a mi oficina y de mi oficina a casa, lo mismo todo