-¿Me disculpan un segundo?
-Claro…
Dejé a ambos hombres en la mesa del comedor y fui directo al sofá.
-¿Qué haces aquí, mi cielo?
Le susurré entendiendo lo que hacía.
-Me escondo… Porque no quiero que papi me vea…
-¿Por qué?
Se mordió el labio.
-¿Estás nerviosa?
-Sí…
-Tranquila mi cielo, todo va a estar bien.
La tomé de la mano y la llevé hacia la mesa, se escondía detrás de mi.
-Lamento lo que hice anoche señor Zaitzev.
-Descuide, aunque quise golpearlo por venir a mi casa a decirle a mi