Una maldita pesadilla que algún día se hará realidad.
-¿Dónde estoy?
Le pregunté a mis empleados para calmar la incomodidad y porque realmente no tenía ni idea de dónde me encontraba.
-En su mansión señor.
Negué con la cabeza, no podía ser, esta no era mi habitación y además olía a ella.
Me senté y entonces me di cuenta de lo que abrazaba, era la ropa de Emma, de ahí provenía ese olor a galletas de mantequilla y azúcar glass.
-¿Qué hace la ropa de Emma..?
-Usted...
Una de mis empleadas h