-Veo que se siente incómodo, me disculpo, ¿le parece si terminamos mañana?
-Me parece bien.
-Perfecto, entonces comamos, este restaurante pertenece a mi sobrino y le aseguro que la calidad del servicio es...
Negué con la cabeza.
-Lo lamento, no quiero ser mal educado, pero prefiero irme, estoy cansado y he perdido el apetito.
-Por supuesto lo entiendo.
Estrechamos nuestras manos y me fui.
Lo último que quería era atorarme con algo preparado en un restaurante de ese hombre y seguir escucha