Me quitó el vestido con tanta lentitud que sentía que me torturaba, hizo lo mismo con su ropa mientras yo lo observaba, abrió mis piernas y comenzó a besarlas y morderlas, cerré mis ojos, arqueé mi espalda y enterré mis uñas en sus hombros.
Tomó mi entrada con su boca y grité de nuevo.
-¡Adam..!
¡Dios! ¡Mmm!
-Te amo Emma…
Eres… Deliciosa.
Me sonrió y continuó con aquella demandante labor.
Cuando estuvo satisfecho volvió a mí y nos abrazamos mientras me penetraba.
-¡Mmm! ¡Mmm..!
¡Adam!
Lo s