-Emma mi amor.
Bajé la mirada.
-¿Qué pasa amor?
Me miró y tomó mi rostro entre sus manos.
-Emma yo…
Mi padre me pidió que fuera a Venecia a disculparme con un cliente mañana…
Me temo que…
-Entiendo…
Me regaló una hermosa y dulce sonrisa.
-Lo lamento Emma.
Ella negó con la cabeza.
-No te preocupes Adam, yo lo entiendo y… Ya será en otra ocasión.
No es el único viaje que haré, puedes acompañarme en el próximo viaje.
¿De acuerdo?
-De acuerdo…
Pero yo… Lo lamento mucho Emma.
-No te preocupes, en serio, está todo bien entre nosotros.
Me besó en los labios y no dejaba de sonreír, no obstante, la conozco, la conozco bien y sé que está fingiendo que no está decepcionada.
-Te amo Emma.
-Y yo a ti Adam.
Nos besamos, no podía aguantar las ganas de hacerle el amor a Emma, pero su pastelería era sagrada, no haríamos travesuras ahí.
-Vamos a casa…
-Pero…
Mi pastelería…
-Viajo esta noche mi amor…
Me gustaría estar contigo antes de irme…
-Hablas como si no fuéramos a volver a vernos.
-