Volví a casa con el hermoso vestido y esperé a que Emma llegara para entregárselo.
Mientras esperaba recordé a Loraine y su panza de embarazada, dicen que cuando una mujer está embarazada ocurre un fenómeno extraño en el cuál las mujeres a su alrededor se embarazan, no por arte de magia sino que es un fenómeno social, una especie de imitación, espero que Emma pase mucho tiempo con Loraine, es perverso, lo sé, pero muero de ganas por ser papá.
Me quedé dormido hasta que una mano acariciando mi cabello y una dulce voz me despertaron.
-Adam... Amor.
Despierta.
¿Amor?
-Emma...
Abrí los ojos lentamente, el hermoso rostro de mi Emma frente a mí me hacía sentirme en el paraíso.
-¿Te sientes mal?
-No...
Sólo me quedé dormido mientras te esperaba.
-Ya veo...
Dormías tan plácidamente que no quería despertarte, no obstante, ya pasan de las seis, dijiste que viniera temprano y...
-Es verdad amor.
Traje algo para tí.
Tomé la caja y se la entregué, Emma sonrió.
Sus mejillas se sonroj