Después de calmar a Hellen conversamos un rato más, la llevamos hasta su casa, no quería que anduviera sola tan tarde, luego volvimos a la mansión, Adam dijo que llegaría tarde así que pensaba prepararle la cena.
-Señora Emma.
-Señor Joseph, buenas noches.
¿Le dije que no me llame señora?
El señor Joseph sonrió.
-Me complace llamarla así.
-Hmm...
Se lo permitiré sólo porque me agrada.
-Se lo agradezco señora Emma.
-Por cierto, quisiera preparar algo especial para Adam.
-Me temo que eso no se podrá señora.
-¿Por qué no?
Levanté la ceja.
-El señor solicitó que en cuánto llegue suba a su habitación, tome una ducha y se coloque el sexy vestido que está en su cama, luego debe bajar y subir al auto que la llevará a dónde el se encuentra.
-Pero él dijo que...
-Hubo un cambio de planes.
-Entiendo, entonces subiré.
Subí a mi habitación como el señor Joseph me informó y mi aire escapó de mis pulmones en cuanto vi el hermoso vestido que estaba sobre la cama.
Era un vestido corto