Después de calmar a Hellen conversamos un rato más, la llevamos hasta su casa, no quería que anduviera sola tan tarde, luego volvimos a la mansión, Adam dijo que llegaría tarde así que pensaba prepararle la cena.
-Señora Emma.
-Señor Joseph, buenas noches.
¿Le dije que no me llame señora?
El señor Joseph sonrió.
-Me complace llamarla así.
-Hmm...
Se lo permitiré sólo porque me agrada.
-Se lo agradezco señora Emma.
-Por cierto, quisiera preparar algo especial para Adam.
-Me temo que eso