Sonreí como una tonta y mordí mi labio.
-No puedo creer que te hayas tomado el tiempo de preparar todo esto.
Es...
Es hermoso.
-Bueno, yo no decoré...
Me miró levantando una ceja burlona.
-Ja ja ja.
Lo sé tonto, me refiero a...
-Lo sé gordita.
Sé a qué te refieres, pero qué más podía hacer, eres mi esposa Emma, mía y sólo mía, no somos diferentes de las demás parejas y no tenemos por qué serlo, tenemos derecho a estos momentos juntos, a cenas románticas, a paseos agradables, a tomarnos de la mano y a hacer el amor, no es pecado lo que hacemos, bueno un poco sí porque no nos hemos casado por la iglesia ja ja ja.
Pero tú sabes a qué me refiero, la única diferencia entre nosotros y el resto de las parejas es que provenimos de familias acaudaladas y tenemos una gran fortuna.
-Tienes...
-Ja ja ja, tenemos, porque todo lo mío es tuyo ahora.
-No me interesa lo que tienes.
-Lo sé.
-Bueno...
Si me interesa lo que tienes ahí debajo de esos pantalones, ja ja ja.
-¡Emma!
-Ja ja j