Sonreí como una tonta y mordí mi labio.
-No puedo creer que te hayas tomado el tiempo de preparar todo esto.
Es...
Es hermoso.
-Bueno, yo no decoré...
Me miró levantando una ceja burlona.
-Ja ja ja.
Lo sé tonto, me refiero a...
-Lo sé gordita.
Sé a qué te refieres, pero qué más podía hacer, eres mi esposa Emma, mía y sólo mía, no somos diferentes de las demás parejas y no tenemos por qué serlo, tenemos derecho a estos momentos juntos, a cenas románticas, a paseos agradables, a tomarnos