-Oh no. No es necesario que me acompañe señor Keller.
-Oh, por favor, es lo mínimo ya que nuestra reunión fue interrumpida muchas veces por un asunto personal, es poco profesional de mi parte.
-Descuide, jamás imaginé conocer a tantos peces gordos en un sólo día y además fue agradable.
Lo que no esperaba fue enterarme de que usted se ha casado, pero no se preocupe que seré discreta.
¡Por fin llegamos a dónde quería!
No es que tenga miedo, pero de nuevo, debo cuidar la manera en la que pongo los límites.
Asentí con la cabeza.
-Así es…
De hecho cuando nos vimos en las Maldivas me encontraba de luna de miel con mi esposa.
-Ya veo.
Su sonrisa era fingida, pude notarlo.
-Me habría gustado atenderla en ese momento, pero normalmente me la paso aquí en la empresa y ese era el único momento que tendría para disfrutarlo con mi esposa, por eso decidí no atender asuntos de trabajo.
-Lo entiendo, su esposa es una mujer muy afortunada.
-Creo que el afortunado soy yo.
Emma es… Como Augu