Emma gimió y gritó mi nombre mientras yo la probaba, estaba tan perdida en el éxtasis que comenzó a tirar de mi cabello, eso sólo me excitó más.
-Emma...
-¡Siii!
¡Adam! ¡Mmm!
-¡Mmm!
Sentí su entrada total y completamente húmeda, estaba lo suficientemente lubricada como para que mi amigo entrara sin lastimarla tanto, sabía que era su primera vez y quería que fuera lo menos dolorosa posible para ella.
Me levanté de mi posición y me coloqué justo frente a su entrada, me miró con los ojos muy abiertos.
-¿Es hora?
-Lo es mi amor...
Estás muy mojada.
Apretó los dedos de sus pies en la cama y lo mismo los de sus manos, se tensó.
-Tranquila mi amor, no voy a lastimarte.
Levanté sus piernas y las coloqué sobre mis hombros para tener más libertad y espacio para moverme, verla desde mi posición, desnuda, sensual y hermosa me robó el aliento.
Emma era grande si, pero era perfecta para mí, acerqué mi miembro hacia ella muy despacio y cuando estuve frente a su entrada la sentí tensarse.