Ella lo negó con la cabeza, pero era algo imposible de negar.
-Gordita…
¿Te he hecho daño mi amor?
-No… No es eso.
-¿Entonces qué sucede?
-Sólo estoy, feliz…
Feliz de que el primer y único hombre en mi vida seas tú y que a pesar de mis miedos…
Gracias por no rechazarme ni sentir asco por mí.
Jamás nadie me había tratado a mí o a mi cuerpo como algo que valiera y yo…
-Emma…
Mi amor eres perfecta para mí, no tienes ni siquiera que dudarlo.
Te amo gordita, tu cuerpo es hermoso, amo cada