Adam me atrajo hacia él y me besó, ambos cerramos los ojos y disfrutamos del momento ignorando a todos a nuestro alrededor, nuestros labios bailaban al mismo compás y pude sentir su lengua entrar en mi boca, aunque había gente viendo no me importó, lo permití y rodeé su cuello con mis manos, no quería desprenderme de ese beso apasionado, deseaba que fuera eterno, que pudiéramos estar así para siempre porque nos amábamos y ahora viviríamos una nueva vida juntos, en la que sería total y completamente suya y él total y completamente mío.
El momento no pudo alargarse más porque a ambos nos hacía falta el aire y claro, August se acercó a nuestros oídos y habló.
-Respiren...
Me temo que nos saltamos una parte importante del momento.
-Mmm...
¡¿De qué hablas?!
Preguntamos Adam y yo mirándolo atentos.
-Los testigos aún no hemos firmado y tampoco hemos entregado las sortijas...
-...
¡Mierda! Lo olvidé, estaba tan nervioso qué...
-Ja ja ja.
Descuida, la entrega de sortijas es simbólica