Mis ojos se llenaron de lágrimas al escuchar las palabras de Adam y sus bromas.
Mis manos temblaban, toda yo temblaba.
El juez habló.
-Señorita Emily Smith...
¿Está lista para repetir sus votos a Adam Keller?
-Si.
Lo estoy.
Inhalé profundo.
-Adam Keller...
Desde que te conocí, te vi como alguien imposible de alcanzar, de esos chicos que jamás mirarían a una mujer como yo, nunca me hice ilusiones o ideas sobre lo que pudiéramos llegar a ser e incluso tenía miedo de aceptar casarme contigo, pero cada día que hemos pasado, incluso en los malos, me has demostrado lo importante que soy para tí y lo mucho que me amas, has sabido ganarte mi corazón paso a paso sin forzar nada, con paciencia y picardía, con amabilidad y respeto, has sabido llegar a mi corazón sin necesidad de aparentar o exagerar sobre lo que sientes por mí.
Por eso hoy estoy aquí anhelando ser tu esposa, tu compañera, la mujer que cuidará tu espalda y masajeará tus hombros y tus sienes cuando te sientas cansado o ag