Cuando Loraine me mostró el vestido, suspiré.
Suspiré porque me tuve que aguantar las lágrimas para no arruinar mi maquillaje.
Era aprueba de agua pero había que secar las lágrimas de todas maneras y retocar un poco y no quería hacerlo, deseaba que todo fuera perfecto o lo más cercano a la perfección, yo no pensaba volver a casarme así que era mi ilusión.
-Es hermoso Loraine.
-Y más hermoso cuando te lo hayas puesto Emma...
-Ay...
Siempre pensé que sería Amme quien se casaría primero, no yo...
-Tienes el mismo derecho que todas las mujeres del mundo de casarte Emma...
Loraine me ayudó a ponerme el vestido y no podía creerlo, no me veía como la gorda Emma, como ya les había contado me había hecho tres en distintas tallas y el primero que me probó fue el más pequeño de los tres, me quedó justo a la medida.
Me sentía y me veía a mí misma como una princesa.
-¡Emma, Dios mío, luces hermosa!
-Gracias madre...
-Lo es...
Y ahora los zapatos Emma, intenta caminar con ellos y el ve