-¡Emma!
Andrea corrió hacia mí en cuánto me vio y me dio un abrazo, Loraine tenía razón, todo estaba bajo control, Andrea lucía hermosa con el vestido rosa pastel de satén que llevaba puesto, era una chica hermosa.
No entiendo cómo James fue capaz de engañarla tantas veces, aunque a veces cuando no es la correcta simplemente eres un imbécil, me agrada James, pero no me agradan los infieles.
-Andrea, luces hermosa.
-No más que tú, Adam quedará fascinado contigo Emma...
-Eso espero.
Mis manos temblaban, los invitados ya habían llegado y yo había sido llevada a un pequeño saloncito donde esperaba sentada a que fueran por mí, Adam no debía verme, así lo dictaba la tradición.
¡TOC, TOC!
Alguien llamó a la puerta.
-¿Quién es?
-Soy yo Emma...
Andrew.
-No puedes pasar, nadie puede menos tú.
Me tensé... Pero para mi mala suerte noté que la puerta no tenía seguro, cuando vi que la perilla de la puerta comenzaba a moverse salí corriendo intentando ponerle el seguro, Andrew intentaba