Luego de salir de la cama muy a la fuerza Adam se dirigió al trabajo y yo a mi pastelería.
-Cuidate amor, pasaré por ti a las seis para arreglarnos para la fiesta de despedida.
-Está bien...
¡MUAK!
Nos dimos un beso y nos fuimos, cada quien por su lado, llegué a mi pastelería e hice lo que acostumbro, el señor Bernard ya estaba ahí listo para desayunar.
-Buenos días señorita Emma.
-Buenos días señor Bernard.
¿Cómo está?
-Muy bien hija, me enteré que decidiste establecer una sociedad con