-Fue entonces que tomé una decisión.
Emma me miró con los ojos muy abiertos.
-¿Qué decisión?
-La busqué...
-...
Vi como sus ojos enrojecieron. Emma estaba a punto de llorar.
-Le escribí una carta y ordené investigar.
Mi asistente dijo que había vuelto a la ciudad con su esposo, que se había casado diez años atrás con un hombre muy rico, forzada por su familia.
Me sentí impotente por no poder hacer nada en aquel momento cuando nos separaron. Pero ahora, ahora podía hacer mucho, aunque la