-Fue entonces que tomé una decisión.
Emma me miró con los ojos muy abiertos.
-¿Qué decisión?
-La busqué...
-...
Vi como sus ojos enrojecieron. Emma estaba a punto de llorar.
-Le escribí una carta y ordené investigar.
Mi asistente dijo que había vuelto a la ciudad con su esposo, que se había casado diez años atrás con un hombre muy rico, forzada por su familia.
Me sentí impotente por no poder hacer nada en aquel momento cuando nos separaron. Pero ahora, ahora podía hacer mucho, aunque la vida me estaba poniendo muchas trabas, esta vez estaba dispuesto a renunciar a todo por estar con ella.
Le hice llegar la carta...
-¿Qué era lo que decía la carta?
Emma lloraba. Se puso de pie y salió de la tina, esto iba mal.
Tomó una toalla y se secó el cuerpo, comenzó a vestirse y yo también salí de la tina, pero no me vestí, me quedé parado como estúpido frente a ella, viéndola llorar, continué con mi historia.
La carta decía que iba a casarme con alguien, que la había esperado y que sa