Abrí mi boca y saqué mi lengua. Lo lamí con lentitud y levanté el rostro para ver su expresión.
Adam tenía los ojos cerrados y las manos cerradas en puños, sus venas estaban muy marcadas, a mis ojos era un Dios, sexy y atractivo.
-¡Emma!
Lo volví a hacer, recorrí su miembro con mi lengua como si fuera un dulce y la sensación me embriagó, sentí mi propia humedad y mi vagina calentarse.
Una corriente eléctrica me recorrió la espalda.
-Te...
¡Aaaah!
¡Emma!
No esperé ni me detuve, metí su mie