Sacó de él algo que me dejó con los ojos cuadrados.
Era mi vestido, aquel que había usado aquella mañana en la que caí al estanque en su casa.
-Es, es... Es mi vestido...
Lo miré y él me sonrió.
-Lo es. Lo conservé desde ese día, puedes usarlo, está limpio.
Aunque creo que te quedará un poquito más suelto.
Yo, pensaba devolvértelo en el futuro.
-¡Eso es raro Adam Keller!
¡Raro, pero me gusta!
Sólo no lo vuelvas a hacer, ja ja ja ja.
-Ja ja ja ja.
Tienes mucha imaginación Emma.
Pero