Señaló la caja blanca sobre la cama, lo vi y no pude evitarlo, lo tomé y lo saqué de la caja, lo levanté en el aire como si lo exhibiera, el vestido, el maldito vestido que le había pedido a Katty que trajera horas antes, el mismo vestido que Joseph había recibido, revisado y dicho que estaba bien aunque no era el estilo de Emma, ese vestido, ese maldito vestido, estaba… Roto.
No, no estaba roto, estaba cortado, tijereteado.
Los pedazos de tela colgaban como retazos mal pegados.
Emma no podía