-Nath, yo...
-¡Contesta! No tartamudees.
Adam se aclaró la garganta y sonó serio, firme y autoritario.
-Yo te dije que no sabía lo que sentía por ti y también te dejé claro que sin importar qué estuviera sucediendo en este momento en mi vida, me casaría con Emma y que si mi matrimonio en tres años no funcionaba y tú estabas libre, podríamos intentarlo, no te dije que me esperaras porque sería cruel limitarte para que al final yo no me separara o lo nuestro no funcionara, porque sé lo que es e