Mi cuerpo tembló, no de miedo sino de una sensación de alegría que me desbordaba, aunque le había pedido a Adam que no insistiera y había cumplido en no visitarme, me enviaba flores todas las mañanas y las de hoy venían con ese mensaje que hacía que mi corazón latiera desenfrenado.
He estado intentando no enamorarme de él marcando la distancia entre ambos y evitando ir a su casa, no está funcionando, aún a pesar de todas esas cosas, un sólo mensaje de texto, las flores, el desayuno, esas cosas