Mientras ella observaba el agua bajo sus pies yo me quité los zapatos y caminé hasta llegar a dónde estaba, la abracé por detrás y coloqué mi barbilla en el hueco entre su cuello y su hombro derecho.
-¿Estás feliz Emma?
No dudó al responder.
-Si.
Giró su rostro hacia mi y nos quedamos mirando por unos segundos, Emma es la mujer más hermosa que he visto en mi vida, ahora no tenía dudas.
Sin embargo, no soltar es peligroso y yo no lo sabía.
-¿Qué?
-Nada…
-¿Cómo que nada? ¿Por qué sonríes?