Mientras ella observaba el agua bajo sus pies yo me quité los zapatos y caminé hasta llegar a dónde estaba, la abracé por detrás y coloqué mi barbilla en el hueco entre su cuello y su hombro derecho.
-¿Estás feliz Emma?
No dudó al responder.
-Si.
Giró su rostro hacia mi y nos quedamos mirando por unos segundos, Emma es la mujer más hermosa que he visto en mi vida, ahora no tenía dudas.
Sin embargo, no soltar es peligroso y yo no lo sabía.
-¿Qué?
-Nada…
-¿Cómo que nada? ¿Por qué sonríes?
Yo sonrío porque este lugar me gusta y estoy feliz.
Nunca había tenido la oportunidad de ir a “una playa privada” ni siquiera a una playa donde la gente no intentará sacarme, así que me siento feliz y por eso sonrío.
Pero tú, este es tu lugar…
No entiendo por qué son…
-Por ti.
Interrumpí lo que iba a decir y la besé. Emma era hermosa, no sé en qué estaba pensando al dudar de ella, no tengo idea tampoco de por qué la gente la trataba tan mal, no lo merecía.
Metí mi lengua en su boca y ell