-¿Qué dices?
-Nada. Amme no dijo nada, Adam y respondiendo a tu pregunta, ya no estoy molesta contigo.
-Perfecto, porque justo ahora estoy a diez minutos de llegar a la casa de tus padres para llevarte a comer.
-¡¿Qué?!
-Así es gordita...
-Keller acabamos de desayunar hace unas dos horas y seguramente tú también.
¿Acaso quieres que explote?
-¿Explotar? Ja ja ja. Para nada...
Sólo iremos por una ensalada y también quiero que me acompañes a un lugar...
-¿Qué clase de lugar?
-Te lo diré cuando nos veamos. No seas impaciente gordita...
En fin, ya casi llego. Voy a colgar, ponte algo cómodo, hoy caminaremos mucho.
-...
Miré a Emma con una sonrisa pícara, la llamada de Keller fue tan oportuna que hasta el semblante de Emma había cambiado por completo.
-Parece que aunque no se lo dijera, de todas maneras se enteraría de que estuviste llorando Emma.
-¡Amme! ¡No me gusta que..!
-Lo sé, lo sé.
Pero no creo que venir aquí fuera buena idea o siquiera que Keller hubiera estado de