Nuestra investigación nos lleva toda la tarde y en consecuencia un almuerzo saltado, curiosamente no tengo el gran apetito. Tenía más bien apetito a descubrir el paradero de la mamá de Leonel, eso sí que sería delicioso.
—Muero de hambre. ¿Habías comido pesado antes de salir? Nunca me habían hecho esperar tanto por cualquier trámite, ni tratado tan mal. ¿Qué le pasaba a esa gente? — se queja Leandro estacionándose en la casa ya.
—Bienvenido al mundo estándar de la clase trabajadora — bromeo.
—H