Apretaría su cuello hasta que dejase de respirar, enterraría un cuchillo en su ya de por sí frío pecho, o lo intoxicaría con algún veneno. Todas esas me parecían buenas opciones para acabar con Leonel Brown. En eso me aseguro caminando con los pies hirviéndome de rabia, no solo los pies sino todo el cuerpo. No me ayuda que el aula donde ocurrió aquella terrible escena quedase tan lejos del estacionamiento, cada vez faltaba poco. Poco para librar al mundo de semejante escoria.
—¡Señora Clara! ¡S